La Amenaza de los Plásticos y Microplásticos en Aves y Peces:¿ Qué Podemos Hacer al respecto?
Redacción Por:Capdevila Máxima
Plásticos y Microplásticos: enemigos silenciosos y en muchos casos microscópicos
Los plásticos son polímeros derivados del petróleo y el gas. Su durabilidad y bajo costo los hicieron omnipresentes en nuestra vida cotidiana. Pero lo que los hace útiles también los convierte en una pesadilla ambiental. Con el tiempo, se degradan en fragmentos más pequeños, los llamados microplásticos. Algunos, como los “pellets” —pequeñas esferas de plástico industrial— nacen así de pequeños. Otros son el resultado de la descomposición de objetos mayores, como botellas o bolsas.
"Estos fragmentos están en todas partes: en el agua, el aire y el suelo", explica Cefarelli. Y son prácticamente imposibles de eliminar una vez liberados al ambiente.
Una cadena alimenticia contaminada
Los efectos sobre la fauna marina son alarmantes. "Desde ballenas hasta los invertebrados más pequeños están afectados", asegura Virginia Sequeira. Las aves y los peces confunden estos fragmentos con alimento, lo que puede provocar obstrucciones, desnutrición y hasta la muerte. Pero lo más preocupante es que estos microplásticos no se quedan ahí: ingresan a la cadena alimenticia, lo que implica que también los humanos estamos expuestos.
“Se encontraron microplásticos en mejillones, y ahora estamos comenzando a estudiarlos en peces y sedimentos”, señala Virginia.
¿Cómo llegan estos plásticos al mar?
Las vías de ingreso son múltiples. Ríos, desagües cloacales, lavado de ropa con fibras sintéticas, residuos mal gestionados y hasta el viento transportan partículas desde el continente al océano. “En Comodoro Rivadavia hay playas donde los residuos plásticos se acumulan como si fueran basurales a cielo abierto”, advierte Cefarelli.
De la economía lineal a la circular
Ambos investigadores coinciden en que la clave para frenar esta contaminación no está en eliminar el plástico, sino en transformar nuestra manera de consumirlo. “El modelo lineal —usar y desechar— ya no es viable. Necesitamos pasar a una economía circular donde reutilizamos, reciclemos y reparemos”, propone Sequeira. Los plásticos de un solo uso —como sorbetes, film de cocina o hisopos— deberían ser los primeros en ser reemplazados por alternativas reutilizables.
Además, acciones como elegir productos en envases retornables, llevar bolsas reutilizables o participar en limpiezas de playas son formas concretas de contribuir.
Campañas y conciencia
Una iniciativa interesante es “Julio sin Plástico”, una campaña global que busca reducir el consumo de plásticos durante todo el mes. “En nuestra ciudad también hay ONGs que organizan jornadas de limpieza de playas”, comenta Virginia. Estas actividades no solo ayudan al ambiente, sino que también generan conciencia colectiva, especialmente entre los más jóvenes.
Ciencia con impacto
La investigación en Argentina sobre microplásticos aún está en desarrollo, aunque ha crecido en los últimos años. "Es fundamental visibilizar el trabajo que se hace y fomentar más estudios, no solo en zonas costeras sino también en ríos y áreas continentales", subraya Sequeira.
¿Y ahora qué?
Los microplásticos están en todos lados. Pero no todo está perdido. Desde las decisiones individuales hasta las políticas públicas, hay muchas formas de combatir esta amenaza. La información y la conciencia son el primer paso. Porque cuidar el océano, es también cuidarnos a nosotros mismos.
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